Un verdadero desafío.
Existe un desafío mayor: y es renovar nuestra mente. Quienes logran renovar su manera de pensar, experimentan un cambio notable en sus vidas.
Un verdadero creyente no puede pensar igual que un inconverso
Hay cristianos que piensan similar que los impíos, por ejemplo:
- Piensan lo que se les ocurre, replican pensamientos de otros, etc.
- O que Dios no los escucha, que no puedo cambiar, etc.
Para poder cambiar necesitamos aceptar nuestro desafío: Renovar la forma de pensar
- Para que ocurra la renovación de nuestra mente, debemos despojarnos de los pensamientos falsos y equivocados que hemos tenido, y debemos remplazarlos por los pensamientos correctos.
- Sin Cristo y sin su palabra creemos muchas cosas falsas.
¿Qué sucede si logro renovar mi manera de pensar?
- Sin la renovación de la mente, el viejo hombre seguirá gobernando nuestras vidas y nuestra mente.
- Al renovar la mente podemos discernir las cosas espirituales y podemos conocer la voluntad de Dios.
La renovación de nuestra mente es un desafío, pero si es posible gracias a la ayuda del Espíritu Santo.
Necesitamos rechazar todos los pensamientos falsos por los pensamientos que son acordes a la voluntad de Dios.

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