Cultura de bendición familiar
- Versículo 26: “Abre su boca con sabiduría”, Esta mujer, esposa y madre no habla por hablar, no lastima ni ofende.
- Su forma prudente de comportarse la hicieron merecedoras de la bendición de sus hijos y su esposo (Versículo 28).
Consecuencias de no haber crecido en un hogar donde se practica la cultura de bendición.
- Bendecir por compromiso, sin sentirlo en el corazón.
- Crecer con envidia, resentimientos y sospechas de todos.
- Sentirse afectados por el éxito del otro.
La familia cristiana necesita aprender a bendecir a sus integrantes
- Cuando crecemos en un ambiente de bendición, nos alegramos de las bendiciones de otros y comprendemos que la bendición es un recurso ilimitado.
- El progreso y el éxito si son posibles siendo honestos, trabajadores, creativos y buenos administradores.
Bendecir a nuestros hijos es:
- Amarlos de verdad.
- Desarrollar un corazón como el de Dios (generoso y libre de malos pensamientos)
- Invocar a Dios para que él les abra caminos llenos de oportunidades.
Nunca es tarde para empezar a crear una cultura de bendición familiar.
Protejamos el corazón de nuestros hijos de la envidia y resentimientos.
Enseñemos que existen promesas de Dios para bendecir y prosperar a quienes les sirven y caminan en integridad.

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