Pastor: Freddy Loor
«El barro y el alfarero»
En este mensaje nos vamos a basar en Jeremías 18:1- 6. Dios quería mostrarle un mensaje importante al profeta Jeremías para el pueblo de Israel, y Dios le dijo que fuera al taller de un alfarero y allí le haría entender muchas verdades profundas.
Dios muchas veces nos hablará de manera que ni lo sospechamos (Jeremías 18:1-2)
- “Levántate y vete”, para poder oír la voz de Dios necesitamos decidir levantarnos.
- “A casa del alfarero”, el alfarero es Dios y su casa es su presencia.
- “Allí te haré oír mis palabras”, normalmente pensamos que Dios nos habla en el templo o en un momento de oración.
- Necesitamos aprender a oír la voz de Dios en todo tiempo y en todo lugar.
La obediencia siempre será importante para poder escuchar la voz de Dios (Jeremías 18:3)
- Si queremos que Dios nos hable con mayor frecuencia, necesitamos aprender a obedecer en aquellas instrucciones básicas que recibimos.
- Las manos del alfarero son su Palabra y el Espíritu Santo.
La vasija de barro que él hacía se echó a perder (Jeremías 18:4)
- Las vasijas de barro era el pueblo de Israel y nos representa también a nosotros.
- “Se echó a perder”, se arruinó, no quedó como el alfarero quería
- La rebeldía de Israel estropeó la obra y el plan de Dios para ellos.
- ¿Qué es lo que nos echa a perder? El carácter, la duda los malos pensamientos.
Volvió e hizo otra vasija (Jeremías 18:4)
- “Según le pareció mejor hacerla”.
- El criterio y el gusto del alfarero es mejor que el nuestro.
- Permitamos que Dios nos haga a su parecer.
- Dios nos moldea poniendo a prueba nuestra fe, obediencia, paciencia, mansedumbre y amor.
- Dios da más oportunidades.
- Las vasijas echas según el parecer de Dios, son vasos de honra.

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