Hoy en día las familias se enfrentan a nuevos y grandes desafíos que en generaciones atrás no existía.
Las familias se deben enfrentar a desafíos como el secularismo (tendencia de sacar a Dios de la vida de las personas), el materialismo (acumulación de bienes y riquezas como su principal propósito de la vida), exigencias laborales, escasez de trabajo, la migración, entre otros desafíos.
Para enfrentar a estos desafíos se debe establecer normas en casa, servir a Dios de todo corazón y con fidelidad, poner en orden las prioridades, dejándonos guiar por el Espíritu Santo y la gracia de Dios.
No es fácil ser familia hoy; pero con sacrificio, valor y firmeza es posible.
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